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Tu rosa

Tercer día sin él

Hoy me ha dado por ponerme pesimista. A veces me pasa cuando no encuentro respuestas. Me pongo en lo peor. Y es que pienso que si necesita apartarse de mí es que algo no va bien entre los dos, que quizá nunca fui su rosa. La única. Igual se ha dado cuenta de ello y por eso no vuelve... Debería respetar su ausencia, y dentro de lo mucho que me cuesta y los esfuerzos que hago por no llamarle, creo que me estoy portando bastante bien y no agobio demasiado.

Intento buscar respuestas pero no lo consigo...

Segundo día sin él

Sí. Desapareció. Debería estar acostumbrada, porque esa es su solución prototipo, pero a estas cosas nunca se acostumbra una. Es más, creo que ahora es aún más duro. Antes me dolía tanto su actitud, que yo también terminaba por alejarme, pero ya no puedo. Ha terminado por domesticarme por completo. ¡Con lo que yo he sido!

El lunes hablamos durante 3 horas y todo iba bien. Por la noche no me contestó a un par de mensajes, pero no le dí importancia y me fui a dormir. Por la mañana leí su respuesta. Me emocionó. Sus palabras estaban llenas de pasión, lejos de la frialdad que predicaba el día anterior. Y hasta ahí.

Hoy ya no podía más, estaba realmente preocupada, creía que le había pasado algo muy malo y mediante un sms me he enterado de que había tenido problemas con un par de almorranas y que había decidido sufrirlo en silencio.
Me pregunto qué he hecho mal. ¿Por qué me evita a mi también? ¿Porqué me deja sola con mis patéticas cuatro espinas?

Si se deja uno domesticar, se expone a llorar un poco.

-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...

-¿Sabes?... mi flor... soy responsable... ¡y ella es tan débil y tan inocente! Sólo tiene cuatro espinas para defenderse contra todo el mundo...

Y ahí está el gran misterio. Para ustedes que quieren al principito, lo mismo que para mí, nada en el universo habrá cambiado si en cualquier parte, quien sabe dónde, un cordero desconocido se ha comido o no se ha comido una rosa...
Pero miren al cielo y pregúntense: el cordero ¿se ha comido la flor? Y veréis cómo todo cambia...

Esta es mi historia, la historia de una rosa a la espera del Principito.